¿Te he
pedido que vuelvas? ¿Te pedí en esos tiempos que te fueras? Son las rutinas,
que por mucho que no quieras vuelven. Pero, ¿y si las seguimos? ¿Y si nos
acostumbramos a ellas pensando que forman parte de nosotros? Qué culpa tendremos
nosotros de acostumbrarnos a nuestras
rutinas, de querer finalizarlas. ‘Que
acabe ya, por favor.’ Parece que los días no transcurran. Que sólo pasen. ‘¿En qué estación estamos?’ Esas horas
que la gente compraría para seguir viviendo, para que esto sea eterno. ‘Nada es para siempre.’ ¿Cómo alguien
desearía eso? Si somos capaces de acostumbrarnos a estas repeticiones, ¿cómo no
podremos acostumbrarnos a odiarnos? ¿A pensar en el fin? Tanta escoria metida
en nuestras vidas ¿quién nos librará de ella? ‘Tú.’ Con nuestra incertidumbre, con nuestra desconfianza, con
nuestros sollozos, ¿piensan que podremos escaparnos?’No podemos escapar de nosotros mismos.' Somos nosotros los que no
cambiamos. Dentro de nosotros existen estas costumbres. Ya no sabemos si
perseguimos cambiar algo o si nos hemos dejado de importar. ‘Sólo un
poco más. Aguanta. Sobrevive.’
Dejaremos
que el miedo nos coma, que la muerte nos alcance, que las canciones pasen de
moda. Aceptaremos que no llevamos sólo
una mala racha, que nos lo merecemos. Omitiremos esta vida y no despertaremos
mañana, porque al fin y al cabo, mañana sólo será otro día de esta pequeña
vida.
Aredhel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario