miércoles, 15 de mayo de 2013

Rutinas.


¿Te he pedido que vuelvas? ¿Te pedí en esos tiempos que te fueras? Son las rutinas, que por mucho que no quieras vuelven. Pero, ¿y si las seguimos? ¿Y si nos acostumbramos a ellas pensando que forman parte de nosotros? Qué culpa tendremos  nosotros de acostumbrarnos a nuestras rutinas, de querer finalizarlas. ‘Que acabe ya, por favor.’ Parece que los días no transcurran. Que sólo pasen. ‘¿En qué estación estamos?’ Esas horas que la gente compraría para seguir viviendo, para que esto sea eterno. ‘Nada es para siempre.’ ¿Cómo alguien desearía eso? Si somos capaces de acostumbrarnos a estas repeticiones, ¿cómo no podremos acostumbrarnos a odiarnos? ¿A pensar en el fin? Tanta escoria metida en nuestras vidas ¿quién nos librará de ella? ‘Tú.’ Con nuestra incertidumbre, con nuestra desconfianza, con nuestros sollozos, ¿piensan que podremos escaparnos?’No podemos escapar de nosotros mismos.'  Somos nosotros los que no cambiamos. Dentro de nosotros existen estas costumbres. Ya no sabemos si perseguimos cambiar algo o si nos hemos dejado de importar.  ‘Sólo un poco más. Aguanta. Sobrevive.’
Dejaremos que el miedo nos coma, que la muerte nos alcance, que las canciones pasen de moda.  Aceptaremos que no llevamos sólo una mala racha, que nos lo merecemos. Omitiremos esta vida y no despertaremos mañana, porque al fin y al cabo, mañana sólo será otro día de esta pequeña vida.

Aredhel.


No hay comentarios:

Publicar un comentario