Otra vez más. Una tras otra hasta que me muera. Entre lágrimas digo que ya me da igual.
- Me da igual. Me doy igual.
Me obligo a que me dé igual. No importa, sólo es otro. Otro y otro más. Casi ahogándome vuelvo a gritarle a los árboles que estoy bien.
-Estoy bien. Aunque sangre y llore, estoy bien. Aunque tiemble, lo estoy.
Cuando grito por tercera vez lo bien que estoy mis nudillos empiezan a romperse.
-No quiero.
No quiero preguntas sobre todo esto. No quiero que me digan que acabo de mancharme la camisa de sangre. No quiero que mi madre sepa que no me quiero.
Me he abrazado a mi misma, pero no me vale. Ahora nadie está para salvarme y lo que me sostenía ha dejado que me marche.
Quiero matarme entre estos árboles pero, estoy bien.
-Muy bien.
Esto no duele, apenas es nada. Esto son tonterías de una joven suicida, así que mis lágrimas se marchan y provocan un nudo en mi pecho, en mi garganta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario