Te
acostumbras a que la canción suene en la radio pero, la canción termina como
también terminan tus nudillos rotos. También te acostumbras a aquellas palabras
pero los susurros matan como aquellas miradas.
Fingir cansa
y los sentimientos abandonan cuerpos ahora. Vacíos nos quedamos sin apenas
darnos cuenta. Las lágrimas corren hasta nuestros labios. Los sentimientos
vuelan, el viento se los lleva encerrados en jaulas, fríos nos convertimos a
causa de su ausencia. El nudo se queda, dentro, sin marcha. Tus planes se
extravían, no entiendes qué pasa. Las pesadillas se apropian de ti, dejando un
pánico extraño y tú te pierdes en este silencio que duele y hace daño.
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